La cantautora de indie-rock Eliza McLamb ha anunciado su segundo álbum, Good Story, que llegará el próximo 24 de octubre a través de Royal Mountain Records. Este nuevo trabajo la consolida como una de las voces femeninas más prometedoras del rock actual, combinando instrumentales cargados de guitarras expresivas con letras agudas, llenas de ingenio y observación penetrante. Junto al anuncio, McLamb presentó el primer adelanto del disco: “Like the Boys”.
Sobre esta nueva canción, McLamb reflexiona: “‘Like the Boys’ trata sobre ser una chica entre chicos. Quería ganarme su autoridad, su audacia. Quería que me quisieran como se querían entre ellos. Y ahora, al mirar atrás, veo cómo jugábamos a la ficción. También veo cómo ese juego podía ser violento”.

El anuncio de Good Story llega tras el lanzamiento de “Quitting”, un tema irónico y vibrante producido por Sarah Tudzin, que también participa en el álbum. Para este proyecto, McLamb se rodeó de un equipo de músicos destacados: Jacob Blizard (Lucy Dacus) en la guitarra, Jason McGerr (Death Cab for Cutie) en la batería, y Sarah Goldstone (Chappell Roan, boygenius) en los teclados, entre otros.
La portada del disco muestra a McLamb sosteniendo un trofeo improvisado, construido con retazos y pegamento caliente junto a su madre. A primera vista, parece un objeto simbólico y plateado; un gesto autocrítico que marca el tono del álbum. Good Story no sólo examina el arte de contar historias, sino también las que nos contamos a nosotros mismos.
“Si te vuelves realmente bueno contando la historia de quién eres, te conviertes en la historia que contaste, en lugar de en la persona cambiante y dinámica que deberías ser”, dice McLamb. “Yo fui muy buena contando mi historia… pero empecé a preguntarme: ¿Para qué?”
Con apenas 23 años, Eliza McLamb ya ha recorrido caminos que otros apenas vislumbran. Ganó notoriedad a través del podcast Binchtopia y compartiendo música en TikTok, pero pronto se distanció de la plataforma, sintiendo que no reflejaba su verdadera ética como compositora. En su lugar, firmó con Royal Mountain y lanzó su álbum debut Going Through It (2024), una colección de canciones sobre una infancia compleja, una juventud errante, y una búsqueda de sentido que la llevó desde la universidad hasta granjas en el Medio Oeste, y de ahí a Los Ángeles.
Good Story, en cambio, es una meditación sobre lo que significó haber contado esas historias. El trofeo casero de la portada no es sólo un premio simbólico: es una señal del tipo de autoconciencia que McLamb ha desarrollado como escritora. Después de salir de gira con Going Through It, la compositora se enfrentó a una sensación familiar:
“Sentí que me había pasado toda la vida escribiendo ese primer disco”, confiesa. Pudo haber seguido explotando ese material, pero eligió detenerse, mirar atrás y reevaluar su impulso narrativo.
En ese proceso de desaceleración, surgieron nuevas canciones, más frescas y abiertas a temas que superan la compulsión de estructurar la vida en forma de relato.
“Hice espacio para algo nuevo… aunque al final terminé escribiendo canciones sobre esa compulsión de crear una narrativa personal”, admite con una risa.
Tras una temporada en Los Ángeles, McLamb comenzó a sentirse asfixiada. Bromea con que su “misión personal era dejar de ser tan solipsista”, lo que la llevó a mudarse a Nueva York. En la ciudad, encontró inspiración entre multitudes, rodeada no sólo de músicos sino también de escritores. Ahí, en paseos por su barrio o viajes en metro, empezaron a nacer las nuevas canciones.
Con el material en mano, McLamb se reunió en el norte del estado de Nueva York con Jacob Blizard y Sarah Tudzin, con quienes ya había trabajado en Going Through It. Esta vez, sin embargo, llegó con más confianza y apertura a la colaboración. En primavera de 2025, se encerraron en los estudios Drop of Sun en Asheville junto a un equipo de músicos: Ryan Ficano al bajo, Sarah Goldstone al piano y Jason McGerr a la batería.
El título Good Story encierra una ironía sutil. Como dice McLamb, una “buena historia” puede ser una tragedia disfrazada, una herramienta narrativa tan poderosa como peligrosa, utilizada tanto por artistas como por gobiernos y medios. Así, el álbum se convierte en una exploración del arte de narrar desde una distancia más reflexiva.
“Todo este disco fue como hojear la agenda de mis propios recuerdos: cómo estaban organizados, por qué los había contado así”, cuenta McLamb.
La esencia del álbum se condensa en “Every Year”, donde canta:
“Mis historias me mantuvieron a salvo, pero ahora entiendo / una historia es un bote salvavidas, y a veces hay tierra”.
A lo largo del álbum, McLamb transforma sus experiencias pasadas desde una nueva luz. El contagioso estribillo de “Like the Boys” recuerda la adolescencia como una búsqueda desesperada por autonomía y pertenencia. Otras canciones, como “California”, funcionan como despedidas melancólicas de épocas ya cerradas. Incluso temas más sarcásticos como “Suffering”, que empieza con un piano barroco solo para estallar en guitarras distorsionadas, juegan con la imagen pública de McLamb como “chica sensible”.
“Me quejo, pero me encanta la jaula”, canta en “Getting Free”. “Me encanta liberarme simplemente porque puedo”.
Al final, Good Story no busca una gran epifanía ni una conclusión cerrada. McLamb lo deja suspendido en una verdad más cruda y real: a veces, no todo encaja en una historia.
“Esta vez no estoy buscando la gran catarsis. Esta vez, está bien que no todo tenga sentido. Está bien que sea suficiente”.
Eliza McLamb – Good Story album artwork | Download hi-res image here
Eliza McLamb – Good Story album tracklisting
1. Better Song
2. Like the Boys
3. California
4. Suffering
5. Good Story
6. Promise
7. Water Inside the Fence
8. Talisman
9. Mausoleum
10. Forever, Like That
11. Every Year
12. Girls I Know
13. Getting Free

























