
Después de cuatro años de maduración creativa, introspección y búsqueda estética, Punto y Pacífico presenta Luna Park, su segundo álbum de estudio. Un disco que no solo cierra un ciclo vital —el tránsito final de los veintes—, sino que captura con sensibilidad la tensión entre la intimidad del cuarto propio y el bullicio constante de Buenos Aires. Más que una colección de canciones, Luna Park se revela como un diario sonoro: una bitácora de crecimiento, memoria y reconciliación con la propia historia.
Tras el lanzamiento de Tierra en Trance (2021), su álbum debut, el artista optó por frenar, evitar la velocidad impuesta por los tiempos digitales y permitirse el espacio para redefinir su voz. El resultado es este nuevo trabajo, concebido desde la soledad creativa de un estudio casero pero lleno de vibraciones externas: ruidos de la ciudad, ecos de la adolescencia, descubrimientos nocturnos, y la persistente influencia de la música como refugio.
Luna Park es, en esencia, la síntesis de dos mundos: el recogimiento del espacio personal y la energía inagotable de Buenos Aires. El cuarto como santuario creativo y la ciudad como escenario emocional. Desde allí, Punto y Pacífico construye una obra maximalista y deliberadamente imperfecta, en la que cada sonido parece ocupar su lugar con desorden intencional. Por primera vez, se aleja de la figura del productor colaborador para tomar el timón de la producción general, guiado por una idea clara: el disco debía sonar como una mezcla entre caos y precisión, como una ciudad desbordada contenida dentro de una habitación.
Tracklisting:
1 _Intro
2 Pasapalabra
3 Lo Que Hay En Mí
4 Extra Vagancia
5 Calavera no Chilla
6 Llamar Tu Atención
7 Todos Los Demás
8 Saldo Negativo
9 Tarjeta y DNI
10 Suicide
11 Saldo Positivo
Esta decisión creativa se traduce en un disco que desborda texturas: capas de guitarras distorsionadas, ritmos intervenidos, samples urbanos y una revalorización de la guitarra eléctrica como elemento expresivo central. La batería —vibrante, física— fue grabada por Nicolás de la Puente (Isla de Caras), aportando una dimensión orgánica que contrasta con el collage electrónico que atraviesa varios de los tracks.
Las referencias musicales que alimentan Luna Park son tan diversas como personales. Punto y Pacífico menciona Fantasma de Cornelius y The Soft Bulletin de The Flaming Lips como puntos cardinales: obras complejas, juguetonas, que usan las herramientas del rock pero sin cederle el protagonismo a la estructura convencional. También aparecen Zooropa de U2 —descubierto en la adolescencia como un tesoro futurista malinterpretado— y Adore de The Smashing Pumpkins, en particular la melancolía brillante de “Perfect”, como inspiración para el equilibrio entre la electrónica, el pop y la emoción desnuda.
El álbum se despliega como una narrativa por capítulos. “Intro” abre el recorrido sumergiendo al oyente en una atmósfera urbana, donde los sonidos de la calle se mezclan con el zumbido mental del protagonista. “Pasapalabra”, la primera canción como tal, irrumpe con estruendo: una banda completa se fusiona con elementos electrónicos y un hi-hat que rinde homenaje a “Xtal” de Aphex Twin. Más adelante, “Lo Que Hay en Mí” —uno de los primeros temas compuestos— se inclina hacia un tono más contemplativo, casi ambient, evocando una caminata nocturna por la ciudad bajo la tenue luz de los semáforos.
“Calavera no Chilla”, el focus track del álbum, condensa la visión general del proyecto: una canción etérea, con ecos fantasmales, que recorre la ciudad a altas horas, desembocando en el mítico estadio Luna Park, convertido aquí en escenario onírico. El disco culmina con “Saldo Positivo”, una pieza que desde su concepción fue pensada como cierre: evoca el rock esperanzador de fines de los noventa, con una gran zapada final que se interrumpe con el sonido simbólico del “pause” en un reproductor de CD. Es una despedida con sabor a tránsito, más que a fin.
Además de la participación de Nicolás de la Puente, Luna Park incluye la coproducción de Julián Príncipe en “Llamar tu Atención” y “Lo Que Hay en Mí”, y las guitarras de Panchito Villa en ese mismo primer track y en “Calavera no Chilla”. La mezcla y masterización estuvo a cargo de Joaquín Crededio, mientras que el arte de tapa —una extensión visual del universo sonoro— fue realizado por Lucila Mariani y Victoria Pereda.
Sobre Punto y Pacífico
Punto y Pacífico es un artista en movimiento. Su propuesta se ha ido redefiniendo con cada nuevo lanzamiento, sin perder nunca de vista una sensibilidad compositiva que atraviesa lo íntimo y lo urbano. En su discografía se encuentran:
Tierra en Trance (álbum, 2021)
“Una Noche Más” (single, 2022) —junto a Julián Príncipe
“Verano Eterno” (single, 2024) —coescrito y producido con Coghlan y la voz de Pablo Neptuno
Luna Park (álbum, 2024)
En cuanto a presentaciones en vivo, su música ha sonado en espacios como Camping (2021, 2022), Niceto Bar, Neu, Teatro Margarita Xirgu, Club Tri y más recientemente, La Cultura del Barrio (2024).
Paralelamente a su carrera como solista, ha incursionado en la composición de bandas sonoras y el diseño sonoro para cortometrajes presentados en festivales internacionales. Su faceta autodidacta se vuelve evidente en Luna Park, donde cada sonido y decisión artística se alinea con una visión profundamente personal.
En tiempos donde lo inmediato suele imponerse, Luna Park apuesta por la pausa, por el caos intencionado y por una autenticidad que no teme a lo irregular. Es, en definitiva, una obra que abraza la complejidad del crecimiento y encuentra belleza en el ruido de fondo.



























