Con una voz demoledora y una presencia que no se puede enseñar, la artista de Montreal Sally Phantom debuta con “Going Insane”, una pieza que mezcla alt-pop, rock oscuro y tensión cinematográfica en torno a una interpretación vocal que no pide permiso. Coescrita y producida junto a Hugo Mudie (The Sainte Catherines), Adrian Popovich (Sam Roberts Band, DFA1979, The Sheepdogs) y Karl Houde, la canción es el primer adelanto de un álbum completo previsto para 2026—y una carta de presentación que no deja dudas: Sally llegó para quedarse.

Su sonido se mueve entre el soul gótico, el grunge cinematográfico y la balada alt-pop, con ecos de Amy Winehouse, Evanescence, Lana Del Rey, Ethel Cain y Paramore. Pero más allá de las referencias, lo que destaca es la intensidad emocional y la claridad artística con la que Sally se planta desde el primer verso. “Going Insane” nació como un impulso creativo y terminó siendo una confesión profunda sobre adicción, identidad y el dolor de amar lo imposible.

Sally Phantom Presenta Su Sencillo Debut: “Going Insane”
Sally Phantom / Foto: André-Ann Cormier & Simon Beausoleil

La producción camina sobre una línea fina entre lo crudo y lo cinematográfico: guitarras tensas, sintetizadores pesados y una mezcla precisa que sostiene el drama sin exagerarlo. Desde la instrumentación de Houde hasta el trabajo de mezcla de Popovich, todo está diseñado para amplificar la tensión sin perder el control. Pero es la interpretación de Sally la que corta más hondo: su rango vocal es amplio, expresivo y sin concesiones.

La letra, coescrita con Mudie, se convierte en una especie de carta íntima. “Es una conversación con Dios”, dice ella, “una carta personal a mis adicciones y una reflexión sobre el momento en que entendí que para sanar, tenía que sentir”. A los 23 años, tras una adolescencia marcada por la adicción, su padre la envió a rehabilitación. “La sobriedad me dio el coraje para volver a sentir—y esta canción fue la forma de admitir que para sanar, tenía que dejar de esconderme”.

El video que acompaña la canción extiende esa vulnerabilidad al plano visual. Filmado con estética VHS y cargado de imaginería religiosa, refleja el caos emocional del tema con elegancia y control. “Esa oscuridad sigue conmigo”, confiesa Sally, “pero ahora la llevo de una forma más sana”. La pieza visual no busca embellecer el dolor, sino mostrarlo tal como es: crudo, real y transformado.

Para fans de lo intenso, lo imperfecto y lo emocionalmente honesto, “Going Insane” no es solo un debut: es una declaración. Sally Phantom no aparece como una promesa, sino como una artista completamente formada, respaldada por un equipo de veteranos y con una visión clara. Este primer sencillo no busca gustar: busca quedarse.